viernes, 19 de octubre de 2018

Bloque 1. La Península Ibérica desde los primeros humanos hasta la desaparición de la monarquía visigoda (711)


Bloque 1. La Península Ibérica desde los primeros humanos hasta la desaparición de la monarquía visigoda (711)

1.1. Sociedad y economía en el Paleolítico y en el Neolítico. La pintura rupestre.

   Paleolítico significa antigua edad de piedra.  El concepto hace referencia a la técnica lítica empleada, la piedra tallada. Este período se divide en tres etapas: Paleolítico inferior (800000-100000 a.C), Paleolítico medio (100000-35000 a.C) y Paleolítico superior (35000-10000 a.C). Las características generales de este período son las siguientes:
  • Evolución biológica del hombre. Se alcanzan los rasgos físicos actuales y se desarrollan las capacidades intelectuales de los seres humanos. Los homínidos descubiertos en la península Ibérica son el Homo antecessor (800000 años, restos hallados en el yacimiento burgalés de Atapuerca, uno de los principales yacimientos de fósiles humanos del mundo), Homo heidelbergensis (300000 años, Atapuerca), Homo sapiens neanderthalensis (100000 años, Atapuerca, Granada, Gerona, Gibraltar) y Homo sapiens sapiens (35000 años, numerosos yacimientos en toda la Península).

  • Predominio de una economía depredadora. El hombre no es capaz de producir los alimentos que consume, es decir, caza, pesca y recolecta frutos, plantas, etc. Por ello, los seres humanos eran nómadas, los grupos estaban formados por pocos individuos, los asentamientos eran estacionales y se situaban en cuevas o en las riberas de los ríos.

  • Evolución cultural. Se observa en los cambios de la técnicas líticas (se pasa de la técnica de lascas a la de hojas). Los útiles son más variados: puntas de flechas, raederas, cuchillos, buriles, etc. En el Paleolítico superior, hay una mayor abundancia de objetos de madera y hueso. Otros indicadores de la evolución cultural son la aparición del fuego, los ritos religiosos, los enterramientos, el lenguaje, etc.

   El período de transición entre el Paleolítico y el Neolítico se denomina Mesolítico o Epipaleolítico (10000 a.C-5500 a.C)
Mesolítico: el concepto hace referencia a las culturas en proceso de neolitización.
Epipaleolítico: culturas que manifiestan una continuidad con los cazadores-recolectores del Paleolítico. Las características más destacadas de esta etapa son el cambio climático (el clima se hace más cálido, lo que supone el desplazamiento hacia el norte de animales objeto de caza durante el Paleolítico. Por ello, la pesca adquiere una gran importancia y los principales yacimientos se localizan en la costa o en la proximidad de los ríos) y el microlitismo. Útiles de piedra de escasas dimensiones, lo que demuestra un mayor desarrollo técnico
   Neolítico (5500-2500 a.C). Significa nueva piedra, es decir, el concepto hace referencia a la técnica del trabajo de la piedra, la pulimentación, frente a la piedra tallada característica del período anterior.
   Lo más importante del período es el cambio socioeconómico debido a la aparición de la economía productora (agricultura y ganadería). Otras características son la sedentarización del hombre (poblados), la aparición de la cerámica (fósil-guía que permite identificar los diferentes grupos culturales), el surgimiento de las jerarquías sociales, etc. Las principales culturas del Neolítico peninsular son las siguientes: la cultura de la cerámica cardial, la cultura de los sepulcros en fosa, la cultura almeriense y el megalitismo (grandes piedras).

    Durante el Paleolítico, aparecen importantes manifestaciones artísticas, especialmente en la región cantábrica. Destaca la pintura rupestre caracterizada por su policromía, el realismo, la representación de figuras aisladas (preferentemente de animales), el aprovechamiento de los salientes y entrantes de las paredes para dar volumen a las figuras, etc. Las pinturas se realizan en el interior de las cuevas y su función es mágica (favorecer la caza). Algunos yacimientos son Altamira, el Castillo, Tito Bustillo, etc.

   En el Mesolítico, los principales yacimientos se localizan en el Levante peninsular. Aparecen al aire libre (abrigos naturales), las pinturas son monocromas (rojo y negro), hay predominio del esquematismo, las figuras forman escenas, es frecuente la representación de la figura humana, y hay una jerarquización de las figuras. Ejemplos son Valltorta (Castellón) o Cogull (Lérida).

1.2. Los pueblos prerromanos. Las colonizaciones históricas: fenicios y griegos. Tartesos.


·       Tartessos. Cultura que se remonta en el siglo X a.C. Se localiza en el Valle del Guadalquivir y se relaciona con los yacimientos mineros de oro, cobre y plata (Minas de Río Tinto). Cultura fuertemente influenciada por la fenicia. Una característica es la riqueza de la cultura material (joyas, cerámica, etc.) frente a la pobreza de los poblados encontrados.
·       Iberos. Conjunto de pueblos (ilergetes, turdetanos, edetanos, etc.) asentados en la fachada mediterránea y Andalucía que, a partir del siglo X a. C, recibieron una serie de aportaciones de los pueblos colonizadores: uso del hierro, moneda, escritura, etc. Ese proceso se conoce con el nombre de iberización. Se caracterizaban por tener una economía de base agraria, por habitar en poblados amurallados, por la existencia de gobiernos aristocráticos, por el politeísmo religioso y por la práctica de la devotio iberica, pacto de fidelidad con un caudillo militar hasta la muerte.
·       Celtas. Pueblos indoeuropeos que penetraron en la península Ibérica a partir del siglo X a. C. Se establecieron en la cornisa cantábrica, Cataluña, Meseta y en la zona oeste de la península. Eran politeístas, su economía era de base agraria, habitaban en los castros (poblados con casas de planta circular, rodeados de fosos y empalizadas) y tenían tres instituciones sociales relevantes: gentilidad (agrupación familiar  basada  en la existencia de un antepasado común), hospitalidad (vinculación de un individuo con una gentilidad diferente a la suya), y clientela (relación entre una persona y un patrono).
·       Celtíberos. Pueblos que habitaban en castros, pero tenían elementos culturales ibéricos.
  
   Pueblos colonizadores. El concepto colonización hace referencia a la llegada y al asentamiento en la península Ibérica de pueblos procedentes del Mediterráneo: fenicios, griegos y cartagineses. Estos pueblos tuvieron una gran influencia en las primeras culturas del hierro peninsular en el arte, el uso del alfabeto, la introducción de la moneda, nuevas técnicas constructivas, divinidades, etc. Los asentamientos fueron limitados y efímeros, centrados en los intercambios comerciales o en el control de las riquezas mineras.

  • Fenicios. Sus asentamientos se limitan a la costa andaluza y al valle del Guadalquivir. Los principales son Gadir (Cádiz), Malaka (Málaga), Abdera (Adra)  y Sexi (Almuñécar). Sus principales aportaciones fueron técnicas mineras y constructivas, divinidades, formas artísticas, cerámica, etc. Ejercieron una gran influencia en la cultura tartésica.
  • Griegos. Su presencia se remonta al siglo VII a. C. Establecieron una serie de factorías comerciales a lo largo de la costa mediterránea (desde Cataluña hasta Andalucía). Su colonia más importante fue Emporion (Ampurias). Los griegos tuvieron una gran influencia en el arte y en la lengua de las culturas ibéricas.
  • Cartagineses. La presencia cartaginesa se remonta al siglo V a. C y se basa en motivos comerciales y, especialmente, militares (enfrentamiento con Roma por el control del Mediterráneo occidental, guerras púnicas). Sus principales bases fueron Cartago Nova e Ibiza.

1.3. Conquista y romanización de la Península Ibérica. Principales aportaciones romanas en los ámbitos social, económico y cultural.

   Conquista. La primera fase (218-206 a.C) se sitúa en el contexto de la II Guerra Púnica y se caracterizó por la ocupación de la franja mediterránea. Esta fase concluyó con la ocupación de Cádiz en el 206 a.C. La segunda se desarrolló entre los años 206 a.C y 83 a.C, ocupando el centro y el oeste de la Península. La conquista romana encontró una gran resistencia de los pueblos indígenas como, por ejemplo, en la Guerra de los lusitanos (155-139 a.C, asesinato del caudillo lusitano Viriato) y en la Guerra celtibérica (154-133 a.C, episodio de Numancia). La tercera fase (83-19 a.C) supuso la ocupación del norte y el sometimiento de astures y cántabros.
   La romanización es la asimilación de la cultura y de las formas de vida romanas (lengua, derecho, religión, sistema social, sistema administrativo, etc.) por parte de los pueblos peninsulares. La romanización fue más intensa en el sur y en el este de la península; fue un proceso lento y dilatado en el tiempo, y no supuso la desaparición de las formas culturales celtas e ibéricas. Los medios de la romanización fueron:
·         Urbanización. La adopción del modelo administrativo romano en las ciudades.
·         Ejército. Los romanos reclutaban tropas auxiliares entre los indígenas. Éstos entraban en contacto con  las formas de vida romanas. Al término del servicio militar, conseguían la ciudadanía romana y tierras.
·         Concesión de la ciudadanía romana a la aristocracia indígena para asegurarse su apoyo y su colaboración.
   Las lenguas peninsulares (castellano, catalán, gallego, portugués), el Derecho (el núcleo central del Derecho Civil actual),  los modelos administrativos o el importante patrimonio histórico-artístico son ejemplos del importantísimo legado cultural romano en la Península Ibérica.
   Ámbito social. Las categorías sociales se establecían en función de estatutos jurídicos diferenciados. Existían dos grandes grupos: libres y esclavos. Estos últimos no tenían derechos civiles, ni políticos. Los libres incluían las siguientes categorías:
  • Ciudadanos romanos. Disfrutan de derechos políticos y civiles. Existían dos grandes grupos. Los ciudadanos pertenecientes a los órdenes (nobleza)  y los ciudadanos romanos no pertenecientes a los órdenes (plebe).
  • No ciudadanos. Tenían derechos civiles, pero carecían de derechos políticos
  • Libertos. Esclavos manumitidos. Tenían derechos civiles, pero estaban vinculados a sus antiguos propietarios (patronos).
   Ámbito económico. El sistema económico romano se basaba en la utilización de esclavos que, en su mayor parte, procedían de las conquistas militares. Las actividades económicas más destacadas fueron:
·         Agricultura. Basada en la tríada mediterránea: cereales, vid y olivo. Parte de la producción se exportaba a otras zonas del Imperio.
·         Minería. Hispania fue el distrito minero más rico del Imperio Romano. La riqueza minera fue una de las razones de la conquista. Los principales recursos mineros eran oro (León, Galicia, Asturias), plata (Huelva, Murcia), cobre (Huelva), estaño (Extremadura, Galicia) y mercurio (Ciudad Real).
·         Comercio. Tuvo un gran desarrollo por la importancia de las ciudades en el sistema económico romano y por la construcción de una importante red viaria (calzadas romanas). Éstas permitían una rápida circulación de los productos por todo el Imperio. Las principales exportaciones hispanas eran el aceite, el vino, el trigo, el garum, los metales, la cerámica, los esclavos, etc.
   A partir del siglo III, el sistema económico romano entró en crisis. La consecuencia fue la ruralización de la economía que se manifestó en la aparición de una aristocracia rural, propietaria de latifundios autosuficientes económicamente. Éstos eran explotados por colonos, vinculados a los grandes propietarios de tierras, estableciéndose entre ellos una relación personal (trabajo a cambio de protección). Este sistema se denomina colonato.

2.4. El reino visigodo: origen y organización política. Los concilios.

   En el año 409, tres pueblos germanos (suevos, vándalos y alanos) penetraron en la península Ibérica. Los suevos establecieron un reino sólido en la actual Galicia y Roma reaccionó enviando a la península a los visigodos (pueblo aliado de los romanos). Los visigodos constituyeron un reino en el sur de la Galia (actual Francia) denominado Reino de Tolosa. En el año 507, los visigodos fueron derrotados por los francos (otro pueblo germano) en la Batalla de Vouillè. La derrota significó la formación del Reino de Toledo.
   El Reino de Toledo logró el control de todo el territorio peninsular durante los reinados de Leovigildo (568-586) y Suintila (621-631). Leovigildo derrotó a los suevos y a los vascones. Suintila consiguió la expulsión de los bizantinos.
   La monarquía visigoda era electiva. Los monarcas eran elegidos por una asamblea de hombres libres. Este modelo fue un importante factor de inestabilidad política porque la sucesión provocaba el enfrentamiento entre diversas facciones, lo que permitió la conquista musulmana en el año 711. El monarca  se apoyaba en una serie de instituciones para ejercer su labor:
·         Aula Regia. Era un órgano de carácter consultivo y legislativo en cuestiones militares, judiciales y políticas. Sus decisiones eran ejecutadas por el Officium Palatinum, órgano integrado por nobles al servicio del rey.
·         Concilios de Toledo. Eran asambleas político-religiosas cuyas decisiones se convertían en leyes si eran aprobadas por el monarca.
   Desde el punto de vista social, había una fuerte diferenciación entre los visigodos y los hispanorromanos. Esa diferenciación desapareció con la adopción de una serie de medidas:
§  Autorización de los matrimonios mixtos (583, Leovigildo).
§  El abandono del  arrianismo y la adopción del catolicismo (Recaredo, 589, III Concilio de Toledo).
§  La promulgación del Liber Iudiciorum (654 o 656, Recesvinto), que unificó los derechos germano y romano, terminando de este modo con la pluralidad jurídica. Es el antecedente del Fuero Juzgo que se aplicó en los reinos cristianos.

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