domingo, 21 de noviembre de 2010

La emancipación de la América española.

 LA EMANCIPACIÓN DE LA AMÉRICA ESPAÑOLA.

   La emancipación de la América española supuso que España dejara de ser un imperio mundial y se convirtiera en una potencia menor. El proceso de independencia se relaciona con la propia situación de América (aparición de una burguesía criolla que buscaba el poder político), la situación política española (invasión napoleónica y restablecimiento del régimen absolutista de Fernando VII) y la situación política europea (dinámica revolución liberal-contrarrevolución). Como consecuencia del proceso de independencia surgieron un grupo de naciones en el centro y el sur de América. Las nuevas naciones americanas no fueron capaces de constituir un Estado unitario y, en muchas ocasiones, se enfrentaron entre ellas.

a)      Causas de la emancipación

   A comienzos del siglo XIX, las colonias españolas, influidas por las revoluciones liberales europeas y el proceso de independencia de Estados Unidos, iniciaron un movimiento de independencia y una revolución liberal contra el absolutismo español. Las principales causas fueron las siguientes:
·         Económicas. España monopolizaba el comercio con sus colonias americanas, pero el escaso desarrollo industrial español impedía que el mercado americano estuviera abastecido de productos manufacturados. Este sistema comercial favorecía la explotación económica de las colonias en beneficio de la metrópoli, era un sistema anacrónico y un freno para el desarrollo económico americano. La burguesía criolla (descendientes de españoles) reclamaba una mayor libertad económica.
·         Ideológicas. La Ilustración española del siglo XVIII y la difusión de las ideas liberales y revolucionarias de los filósofos europeos (Rousseau, Montesquieu...) formaron una mentalidad favorable a la emancipación.
·         Político-administrativas. La administración colonial española era una administración anticuada, dirigida por peninsulares más preocupados por su enriquecimiento personal que por un buen gobierno.
·         Sociales. En la sociedad colonial ocupaban un puesto privilegiado los criollos, descendientes de españoles (blancos nacidos en América). Los criollos formaban una minoría rica e instruida, que controlaba el comercio y la industria, pero que no podía acceder a los cargos políticos. El deseo de acceder al poder político era una de las aspiraciones fundamentales de los criollos. El resto de los grupos sociales (indios, negros, mestizos, mulatos...) estaban marginados y sometidos a los criollos y a los españoles peninsulares.
  
   Por otro lado, los ejemplos de la Revolución Francesa y la independencia de los Estados Unidos influyeron en la emancipación americana. Además, Inglaterra y Estados Unidos apoyaron los procesos de independencia. Por último, la invasión napoleónica de España (1808) y la subida al trono de José I provocaron el inicio del movimiento revolucionario americano.

b)      Procesos de Independencia.

   Podemos distinguir dos fases en el movimiento de indepen­dencia americana:

·         1808-1815. Comienzos de la emancipación (coincide con la invasión napoleónica). La invasión napoleónica estimuló los procesos de independencia. En Iberoamérica, imitando el ejemplo español, aparecieron Juntas de carácter liberal que buscaban el establecimiento de gobiernos independientes. Desde 1810 existen cuatro focos revolucionarios:
o   Méjico. El levantamiento independentista es canalizado por el bajo clero (Hidalgo y Morelos), que agrupan a los sectores sociales más débiles (indios y mestizos). Por ello, el movimiento no contará con el respaldo de los criollos, muchos de ellos grandes terratenientes.
o   Caracas. Francisco de Miranda proclamó la independen­cia en 1811.
o   Zona andina. Los principales centros independentistas fueron Bogotá y Quito, aunque Perú es el principal centro de la resistencia española.
o   Río de la Plata. Se constituye como la principal zona antiespañola, aunque presenta disidencias internas entre los partidarios de Artigas y San Martín.

·         1816-1825. La derrota napoleónica provocó la restauración borbónica en España (Fernando VII). Fernando VII inició la represión de los movimientos independentistas americanos, restableciendo el dominio español en la zona. El Río de la Plata se mantuvo como el principal centro de resistencia contra España. Sin embargo, los problemas internos de España (división entre liberales y absolutistas) y la situación internacional (apoyo de Inglaterra a los procesos de independencia) impulsaron los movimientos de independencia.
   En 1816, las Provincias Unidas del Río de la Plata, reunidas en el Congreso de Tucumán, proclamaron la independencia de Argentina. San Martín y O´Higgins proclamaron la independencia de Chile en 1818. En el norte, Bolívar declaró la indepen­dencia de Colombia en 1819 tras su victoria en Boyacá, y en 1821, la independencia de Venezuela (victoria de Carabobo). En 1822, Sucre proclamó la independencia de Ecuador. En 1824, Bolívar y Sucre derrotaron a los españoles en Ayacucho y establecieron la independencia de Perú. Por último, en 1825, Bolivia consiguió su independencia.
   El general Iturbide proclamó la independencia mejicana en 1821. En 1823 las Provincias Unidas del Centro de América (Honduras, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua y Guatema­la) declararon su independencia.
 
       España sólo conservó las colonias de Cuba y Puerto Rico.

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