lunes, 1 de noviembre de 2010

Historia de España. Definiciones Curso 2010-2011

2. La Prehistoria y la Edad Antigua.

2.1. El proceso de hominización en la Península Ibérica: Nuevos hallazgos

   Durante el Paleolítico (800000 a.C-10000 a.C), se alcanzan los rasgos físicos actuales y se desarrollan las capacidades intelectuales de los seres humanos. Los homínidos descubiertos en la península Ibérica son el Homo antecessor (800000 años, restos hallados en el yacimiento burgalés de Atapuerca, uno de los principales yacimientos de fósiles humanos del mundo), Homo heidelbergensis (300000 años, Atapuerca), Homo sapiens neanderthalensis (100000 años, Atapuerca, Granada, Gerona, Gibraltar) y Homo sapiens sapiens (35000 años, numerosos yacimientos en toda la Península). Durante todo este período, la economía es depredadora (el ser humano caza, pesca y recolecta frutos y plantas); se produce una evolución cultural del ser humano (nuevas técnicas lítica, enterramientos, uso del fuego, etc.), y, en la región cantábrica (Altamira, Tito Bustillo), encontramos importantes manifestaciones artísticas (pinturas rupestres).

2.2. Los pueblos prerromanos. Colonizaciones históricas: Fenicios, griegos y cartagineses.
Tartessos.  Pueblo que se localiza en el Valle del Guadalquivir y se relaciona con los yacimientos mineros de oro, cobre y plata (Minas de Río Tinto). Cultura de influencias fenicias.
Iberos. Conjunto de pueblos (ilergetes, turdetanos, edetanos, etc.) asentados en la fachada mediterránea y Andalucía que, a partir del siglo X a. C, recibieron una serie de aportaciones de los pueblos colonizadores: uso del hierro, moneda, escritura, etc. Se caracterizaban por tener una economía de base agraria, por el politeísmo religioso, y por la práctica de la devotio iberica, pacto de fidelidad con un caudillo militar.
Celtas. Pueblos indoeuropeos que penetraron en la península Ibérica a partir del siglo X a. C. Se establecieron en la cornisa cantábrica, Cataluña, Meseta y en la zona oeste de la península. Eran politeístas, su economía era de base agraria  y tenían tres instituciones sociales relevantes: gentilidad (agrupación familiar  basada  en la existencia de un antepasado común), hospitalidad (vinculación de un individuo con una gentilidad diferente a la suya), y clientela (relación entre una persona y un patrono).
 Pueblos colonizadores: Son pueblos  procedentes del Mediterráneo que tuvieron una gran influencia en las primeras culturas del hierro peninsular en el arte, el uso del alfabeto, la introducción de la moneda, nuevas técnicas constructivas, divinidades, etc. Los asentamientos fueron limitados y efímeros, centrados en los intercambios comerciales o en el control de las riquezas mineras.
Fenicios: sus asentamientos se sitúan en la costa andaluza y el valle del Guadalquivir (Gadir, Malaka, Abdera y Sexi).    
Griegos: establecieron una serie de factorías comerciales a lo largo de la costa mediterránea  Su colonia más importante fue Emporion (Ampurias).
 Cartagineses. La presencia cartaginesa se basa en motivos comerciales y, especialmente, militares     (guerras púnicas). Sus principales bases fueron Cartago Nova e Ibiza.

2.3. Conquista y romanización: La pervivencia del legado cultural romano en la cultura hispánica. 

  Conquista. La primera fase (218-206 a. C) se sitúa en el contexto de la II Guerra Púnica y se caracterizó por la ocupación de la franja mediterránea. Esta fase concluyó con la ocupación de Cádiz en el 206 a. C. La segunda se desarrolló entre los años 206 a. C y 83 a. C, ocupando el centro y el oeste de la Península. La conquista romana encontró una gran resistencia de los pueblos indígenas como, por ejemplo, en la Guerra de los lusitanos (155-139 a. C, asesinato del caudillo lusitano Viriato) y en la Guerra celtibérica (154-133 a. C, episodio de Numancia). La tercera fase (83-19 a. C) supuso la ocupación del norte  y el sometimiento de astures y cántabros.
 La romanización es la asimilación de la cultura y de las formas de vida romanas (lengua, derecho, religión, sistema social, sistema administrativo, etc.) por parte de los pueblos peninsulares. La romanización fue más intensa en el sur y en el este de la península, fue un proceso lento y dilatado en el tiempo, y no supuso la desaparición de las formas culturales celtas e ibéricas. Los medios de la romanización fueron:
·         Urbanización. La adopción del modelo administrativo romano en las ciudades.
·         Ejército. Los romanos reclutaban tropas auxiliares entre los indígenas. Éstos entraban en contacto con  las formas de vida romanas. Al término del servicio militar, conseguían la ciudadanía romana y tierras.
·         Concesión de la ciudadanía romana a la aristocracia indígena para asegurarse su apoyo y su colaboración.
   Las lenguas peninsulares (castellano, catalán, gallego, portugués), el Derecho (el núcleo central del Derecho Civil actual),  los modelos administrativos o el importante patrimonio histórico-artístico son ejemplos del importantísimo legado cultural romano en la Península Ibérica.

2.4. Las invasiones bárbaras. El reino visigodo: Instituciones y cultura.

   En el año 409, tres pueblos germanos, suevos, vándalos y alanos, penetraron en la península Ibérica. Los suevos establecieron un reino sólido en la actual Galicia y Roma reaccionó enviando a la península a los visigodos (pueblo aliado de los romanos). Los visigodos constituyeron un reino en el sur de la Galia (actual Francia) denominado Reino de Tolosa. En el año 507, los visigodos fueron derrotados por los francos (otro pueblo germano) en la Batalla de Vouillè. La derrota significó la formación del Reino de Toledo.  La monarquía visigoda era electiva. Los monarcas eran elegidos por una asamblea de hombres libres. Este modelo fue un importante factor de inestabilidad política porque la sucesión provocaba el enfrentamiento entre diversas facciones (conquista musulmana). El monarca  se apoyaba en una serie de instituciones para ejercer su labor. Aula Regia. Era un órgano de carácter consultivo y legislativo en cuestiones militares, judiciales y políticas. Sus decisiones eran ejecutadas por el Officium Palatinum, órgano integrado por nobles al servicio del rey. Los Concilios de Toledo. Eran asambleas político-religiosas cuyas decisiones se convertían en leyes tras ser aprobadas por el monarca.
   La cultura visigoda tiene una clara influencia romana que se manifiesta en la utilización del latín como lengua literaria y legal. El autor más destacado es San Isidoro de Sevilla, famoso por sus Etimologías, recopilación de la cultura clásica.

3. La Península Ibérica en la Edad Media: Al-Ándalus.

3.1.  Evolución política: Conquista, Emirato y Califato de Córdoba  En el año 711, Tarik (lugarteniente de Muza, gobernador de Tunicia) cruzó el Estrecho de Gibraltar al mando de un ejército formado por bereberes (población islamizada del norte de África). Este ejército derrotó a los visigodos en la Batalla del río Guadalete. En el año 712, Muza llegó a la península con un ejército formado por árabes, iniciando la ocupación de la mayor parte del territorio peninsular. En la mayoría de los casos, la ocupación no fue militar sino que se realizó a través de las capitulaciones: pactos entre los musulmanes y la población local. Los musulmanes se comprometían a respetar la propiedad, la libertad y la religión de la población local, a cambio del pago de tributos o impuestos. Al-Ándalus (nombre del territorio bajo control musulmán) se constituyó como un emirato (provincia dependiente) del Califato de Damasco.
 Abderramán I estableció el Emirato Independiente de Córdoba en el 756. El Emirato se declara independiente del Califato desde el punto de vista político, no en el plano religioso ya que sigue dependiendo del Califa de Bagdad. Abderramán I concentró todos los poderes del Estado (administrativos, judiciales, militares…) en su persona. El Emirato se caracterizó por las frecuentes rebeliones de distintos grupos: muladíes (cristianos convertidos al Islam) y por los mozárabes (cristianos que vivían en territorio musulmán).
   En el año 929, Abderramán III se autoproclamó califa (príncipe de los creyentes/ supone el nacimiento del Califato), lo que significaba la independencia religiosa del Califato de Bagdad. Abderramán III estableció una nueva estructura político-administrativa basada en la concentración de todos los poderes en la figura del califa. Era ayudado en las tareas de gobierno por el hachib (primer ministro) y los visires (ministros). Una figura política destacada del Califato fue Almanzor (hachib de Hixem II,  976), que realizó grandes campañas militares contra los núcleos cristianos, destacando la destrucción de Santiago de Compostela (997). Tras una crisis interna, el Califato desapareció en el año 1031.   

3.2.   La crisis del siglo XI: Los reinos de Taifas e imperios norteafricanos. La desaparición del Califato (1031) tuvo dos consecuencias importantes. En primer lugar, se produjo un giro histórico ya que los reinos cristianos consiguen la hegemonía militar y política. En segundo lugar, el territorio bajo control musulmán se va reduciendo progresivamente. La España musulmana se dividió en reinos independientes que reciben el nombre de reinos taifas. Su creación fue apoyada por los reinos cristianos porque cobraban parias, es decir, tributos a cambio del mantenimiento de la paz. Los reinos taifas se dividen en tres grupos según el origen racial de sus fundadores: taifas árabes como Toledo o Sevilla; taifas bereberes como Granada o  Málaga; y taifas eslavos como Valencia.
   En el año 1085, Alfonso VI, rey de Castilla y León, conquistó la ciudad de Toledo. Este hecho provocó la llegada de los almorávides (nómadas del Sáhara que habían formado un imperio en el norte de África en el siglo XI, y se caracterizaban por su integrismo religioso). Los almorávides reunificaron los reinos taifas. Su dominio fue breve y el resultado fue la aparición de nuevos reinos taifas, que fueron reagrupados de nuevo por los almohades (1172). Los almohades fueron derrotados por una coalición cristiana en la Batalla de las Navas de Tolosa (1212). Tras la derrota almohade, el territorio musulmán se dividió en nuevos reinos taifas.

3.3.  Al-Ándalus: La organización económica y social. La población de al-Ándalus era muy heterogénea porque estaba formada por diversos grupos étnicos. La religión era el elemento principal de diferenciación social. Existían dos grandes grupos: Población musulmana alógena como los árabes (grupo minoritario y dominante. Tenían el poder económico y el control político), los bereberes (grupo musulmán más numeroso, procedentes del norte de África, enfrentados con los árabes), los negros (población procedente de Sudán, esclavos, dedicados a tareas militares), y los eslavos (esclavos de origen europeo). Población musulmana autóctona: muladíes (hispanos convertidos al Islam que obtenían ventajas sociales y económicas. Protagonizaron frecuentes revueltas.  Población no  musulmana como los mozárabes (cristianos que vivían en territorio musulmán) y los judíos. Los musulmanes eran tolerantes con estos grupos porque practicaban religiones cercanas a la suya (“gentes del Libro”). Eran dimníes (protegidos). A cambio de conservar su religión y propiedades, pagaban dos clases de impuestos directos: el jarach y la chizia.
   La economía era urbana y comercial. En el sector agrario, los musulmanes introdujeron nuevos cultivos como la caña de azúcar, el algodón, el azafrán, los agrios, el arroz, etc. Perfeccionaron los sistemas de regadío mediante el desarrollo de procedimientos de extracción de agua como las norias y la construcción de amplias redes de acequias. Desarrollaron una agricultura de regadío en los valles de los ríos Guadiana, Guadalquivir, Segura, Turia, Júcar, Jalón, etc. El desarrollo comercial se basó en la existencia de dos monedas, el dinar (oro) y el dirham (plata). El comercio exterior se beneficiaba de la situación geográfica de la península Ibérica. Al-Ándalus comerciaban con Europa (metales, esclavos, armas, pieles), Oriente (especias, objetos de lujo), y África (oro y esclavos).

3.4.  Al-Ándalus: El legado cultural. El Califato fue una etapa de gran esplendor cultural. Córdoba fue un centro cultural de gran influencia en toda Europa. Sin embargo, el "siglo de oro" de la cultura islámica fue el siglo XI. La España musulmana se convirtió en el puente para difundir la cultura clásica (grecorromana) a toda Europa, gracias a los contactos del Islam con Bizancio. Las figuras científicas e intelectuales más destacadas fueron:
·         Maslama de Madrid (matemático), traductor y comentarista de  la obra de Ptolomeo.
·         Azarquiel (astrónomo), autor de obras sobre los movimientos estelares.
·         Averroes (médico y filósofo), transmisor de la obra de Aristóteles.
·         Maimónides, médico de gran prestigio.
·         Al-Zahraui (cirujano), su obra fue utilizada como manual en las universidades europeas de la Edad Media.
·         Ibn Wafid (agrónomo), influyó en las obras castella­nas sobre agricultura hasta el siglo XVI.
   En el campo de la literatura, aparecen  formas literarias propias como el zéjel o las jarchas.

3.5.  La mezquita y el palacio en el arte hispano-musulmán.  El arte islámico agrupa elementos de zonas diversas (Persia, Bizancio, etc.). El resultado es un arte de síntesis de estilos anteriores de gran originalidad. La prohibición religiosa de representar la figura humana y animal hace que el arte islámico se centre en la arquitectura. La arquitec­tura islámica se caracteriza por el empleo de materiales pobres  (ladrillo, adobe, madera, yeso). Un rasgo característico de la arquitectura árabe es el gusto por la decoración, que puede ser de tipo vegetal o geométrica. Otras características son el empleo del arco de herradura, de los arcos polilobulados y la utilización de la cúpula.
    El edificio más característico de la arquitectura árabe es la mezquita. La mezquita se compone de diversas partes: un patio porticado donde se encuentra la fuente para las abluciones;  el haram, sala cubierta y dividida en varias naves, separadas por columnas, en esta sala se encuentra la quibla (muro orientado hacia La Meca); y el minarete, lugar desde donde se llama a la oración. Obra fundamental es la Mezquita de Córdoba. El palacio musulmán  más representativo es la Alhambra de Granada, edificio de carácter civil que se caracteriza por la profusa decoración de las salas interiores, que enriquece el empleo de materiales pobres. También destaca por la abundancia de fuentes y jardines. Sin embargo, el exterior del edificio se caracteriza por su sobriedad.


4. La Península Ibérica en la Edad Media: Los reinos cristianos.

4.1. La Península Ibérica en la Edad Media: Los primeros núcleos de resistencia cristiana. El primer núcleo de resistencia frente a los musulmanes se localizó en la Cordillera Cantábrica (este de Asturias, Cantabria y norte de Burgos). Era una zona de escaso interés en la que los musulmanes se limitaron a ejercer un cierto control: cobro de tributos y evitar la penetración  hacia el sur de los montañeses. En esta zona Alfonso I (739-757) fundó el reino de Asturias, realizando una serie de campañas militares en el valle del Duero e iniciando la repoblación. Alfonso II (791-842) consolidó la independencia del reino asturiano. Alfonso III en el año 911 fundó el reino de León. En este reino, se incluían los condados castellanos.
En la zona oriental, los orígenes son menos conocidos y más tardíos (finales siglo VIII y principios del siglo IX). Zona dominada por el Imperio Carolingio, que estableció la Marca Hispánica. Territorio dividido en condados que reconocían la autoridad del emperador. Las principales entidades políticas que surgieron en esta zona fueron: Aragón, gobernado, en un primer momento,  por condes dependientes del Imperio Carolingio; García Galíndez (primer tercio del siglo IX) logró la independencia frente a los carolingios y a los musulmanes. En el 922 fue incorporado a Navarra hasta el año 1035; Navarra logra la independencia del Imperio Carolingio en el siglo IX; en el siglo X, la alianza con el reino astur-leonés permitió su consolidación y, más tarde, como resultado de la anexión del condado de Aragón y de La Rioja. Navarra se convirtió en el reino cristiano más poderoso de la península; y los Condados Catalanes. Durante el siglo IX, dependen del Imperio Carolingio. El condado de Barcelona es el más importante. En el siglo X, Borrell  (947-992) se desvincula del Imperio Carolingio e inicia la expansión hacia el valle del Ebro.

4.2. Principales etapas de la Reconquista. 
   La Reconquista se desarrolló entre los siglos VIII (aparición de los primeros núcleos cristianos en la Cordillera Cantábrica) y el siglo XV (ocupación del reino nazarí de Granada por los Reyes Católicos). Las principales etapas de la Reconquista fueron:
  • Hasta el siglo X. Se establece la frontera del reino de Asturias en el río Duero a comienzos del siglo X.
  • Siglos XI y XII. El reino de León y el reino de Castilla rebasan el Sistema Central y ocupan el valle del Tajo en el siglo XI. En el año 1085 se ocupa Toledo, y Zaragoza en el 1118.
  • Principios del siglo XIII. La batalla de las Navas de Tolosa (1212) hizo que Castilla dominara el valle del Guadiana.
  • A mediados del siglo XIII, Fernando III de Castilla conquistó el valle del Guadalquivir, y Jaime I de Aragón incorporó Valencia y las Baleares a la Corona de Aragón.
  • En el siglo XV se completó el proceso con la conquista  del reino nazarí de Granada por los Reyes Católicos.

4.3. Las formas de ocupación del territorio y su influencia en la estructura de la propiedad. Modelos de repoblación y organización social. La repoblación es volver a poblar las tierras conquistadas en la expansión hacia el sur de los reinos cristianos. Se basó en una razón estratégica (creación de una frontera estable frente a la España musulmana), y en una razón económica (poner en cultivo las tierras conquistadas). La repoblación atravesó cuatro etapas:
o    Repoblación por presura (siglos IX-X). Partía de la tradición jurídica que atribuía al rey la posesión de las tierras incultas. A través de una concesión tácita que se denominaba derecho de presura o derecho de aprisio, las tierras pasaban a ser propiedad de los agricultores que se establecían en ellas. Este sistema se realizó por iniciativa de los grupos de campesinos (repoblación individual), de los nobles (repoblación nobiliaria) o de los monasterios (repoblación monacal). El resultado fue el predominio de la pequeña y de la mediana propiedad. Cuenca del Duero, Galicia, alto Ebro, Cataluña.
o    Repoblación concejil (siglos XI-XII). Se denomina así por la importancia que tuvieron los consejos de las ciudades o villas, a las que se les otorgaba un fuero, es decir, el conjunto de normas jurídicas que regulaban todos los aspectos de la vida ciudadana. Los repobladores solicitaban la vecindad y les daban un solar para la casa y tierras para el cultivo que, al cabo de unos años, pasaban a ser de su propiedad. Además, disfrutaban de las tierras y de los bienes comunales. Se aplicó a las tierras situadas entre el Duero y el valle del Tajo. También en el valle del Ebro. Predominio de la mediana propiedad libre y de las tierras comunales.
o    Repoblación de las Órdenes Militares (primera mitad del siglo XIII). Se realizó en zonas extensas y poco pobladas como la Mancha, Extremadura, Teruel y norte de Castellón. Estas zonas habían sido conquistadas por las Órdenes Militares (Calatrava, Alcántara, Santiago y Montesa). Predominio de los latifundios dedicados a la ganadería.
o    Repoblación por repartimientos (segunda mitad del siglo XIII). Valle del Guadalquivir y Levante (de Castellón a Murcia). Tras la ocupación de una zona, una junta de partidores distribuían las tierras entre los repobladores. El valor y el tamaño de las tierras estaban en función del rango social de quienes las recibían. Predominio de grandes latifundios de la nobleza, Órdenes Militares e Iglesia.

4.4. Diversidad cultural: Cristianos, musulmanes y judíos).
   Castilla destaca por su papel de asimilar y transmitir el saber islámico y, a través de éste, de la cultura grecorromana.  La conquista de Toledo (1085) fue importante porque en el siglo XII se creó la Escuela de Traductores de Toledo. Ésta reunía a representantes de las tres culturas peninsulares (cristianos, musulmanes y judíos) y posibilitó la traducción del árabe al latín de las obras científicas y filosóficas musulmanas y clásicas. La Escuela fue apoyada por Alfonso X. La labor de la Escuela de Traductores de Toledo ejerció una gran influencia en la Europa medieval, porque permitió la difusión de obras de la Antigüedad que habían desaparecido

4.5. Los reinos cristianos en la Edad Media: manifestaciones artísticas.      El arte románico se desarrolla en los siglos XI y XII. Es una arte de síntesis, ya que recoge elementos clásicos, germanos, bizantinos y musulmanes. Es un arte fundamentalmente religioso, que trata de inspirar temor de Dios y tiene una finalidad didáctica (enseñar las Sagradas Escrituras). Movimiento artístico nacido en Francia, se difundió en la Península a través del Camino de Santiago. La arquitectura románica tiene como edificios más importantes son las iglesias y los monasterios. Las características de la arquitectura son la utilización de la piedra como elemento constructi­vo;  las iglesias son de planta de cruz latina con tres o más naves, se rematan con ábsides semicirculares; la aparición de la girola que permite recorrer el templo sin interferir en el culto; el alzado de la iglesia se basa en el arco de medio punto y la bóveda de medio cañón, etc.  En los monasterios es importante el claustro, lugar donde paseaban los monjes. Suele ser de forma cuadrada y en sus lados tiene una galería porticada.
   Algunos ejemplos de arquitectura románica son San Clemente de Tahull (Lérida), San Martín de Frómista (Palen­cia), Catedral de Santiago de Composte­la, Santo Domingo de Silos (Burgos). La escultura  y la pintura están  supeditadas a la arquitec­tura. Se caracteri­zan por su carácter didáctico (difusión de las Sagradas Escritu­ras), figuras hieráticas, jerarquizadas, etc. Dentro de la escultura románica destacan los relieves que adornan el exterior de las iglesias. El ejemplo más destacado es el Pórtico de la Gloria (Santiago de Compostela). La  pintura es colorista (utilización de colores vivos) y tiene mucha importancia el dibujo. Ejemplos: San Isidoro de León, Santa María de Tahull y San Clemente de Tahull.   
   El arte gótico se desarro­lla durante los siglos XIII, XIV y XV. Estilo urbano que tiene como edificio más representativo la catedral.  Se caracteriza por la utilización de la bóveda de crucería y del arco apuntado,  de la planta de cruz latina dividida en tres o cinco naves, de los arbotantes como sistema para contrarrestar el empuje de las naves, de vidrieras y rosetones que dotan a los edificios de una gran luminosidad, etc.
   En España,  el gótico fue introducido por los monjes cistercien­ses en el siglo XII (monasterios de Las Huelgas en Burgos y Poblet en Tarragona). En el siglo XIII, aparecen algunas de las catedrales góticas más representativas como la de León o Burgos, ambas de clara inspiración francesa; y la Catedral de Toledo, que refleja en su construcción una clara concepción española. En el siglo XIV destaca el gótico de la Corona de Aragón, tanto por sus obras civiles (Puertas de Serranos de Valencia o el salón del Tinell del antiguo Palacio Real de Barcelona) como por las religiosas (Catedral de Palma de Mallorca). En el siglo XV el gótico alcanza su máxima extensión, destacando el gótico flamígero (Catedral de Sevilla).

                                                                                      
5. La Baja Edad Media. La crisis de los siglos XIV y XV.

5.1. La organización política e instituciones en el reino de Castilla y en la Corona de Aragón. La monarquía castellana era de carácter autoritario, es decir, el poder del monarca, en teoría, no puede estar limitado por ningún otro poder. El monarca recibía el apoyo de una serie de instituciones a la hora de ejercer las tareas de gobierno. Las más importantes eran la Curia Regia (organismo de carácter consultivo formado por la alta nobleza, la jerarquía eclesiástica y los oficiales de la Casa Real, origen de las Cortes y del Consejo Real); el Consejo Real (órgano que asesoraba al rey en las tareas de gobierno, integrado mayoritariamente por juristas o expertos en leyes); la Audiencia (órgano supremo de justicia, sólo supeditado a la autoridad del monarca); la Contaduría (ocupaba de los ingresos y gastos de la Corona); y las Cortes. Surgen en el año 1188, pero no cobraron importancia hasta los siglos XIV y XV. Presentaban las siguientes características:
  • No tenían iniciativa legislativa, es decir, no pueden proponer leyes.
  • Pueden acudir a las Cortes representantes de la nobleza, el clero y los procuradores de diecisiete ciudades: Burgos, León, Zamora, Toro, Salamanca, Ávila, Soria, Segovia, Valladolid, Sevilla, Toledo, Córdoba, Jaén, Murcia, Cuenca, Guadalajara y Madrid (más Granada).
  • Solían reunirse cada dos años.
  • Su función más importante era la aprobación de subsidios (impuestos de carácter extraordinario).
   La monarquía de la Corona de Aragón era pactista. El gobierno de la monarquía se ejercía en virtud de un pacto o contrato establecido entre el monarca y sus súbditos, representados en Cortes. Cada Estado que integraba la Corona de Aragón (Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca) tenía cierta autonomía política e instituciones propias (Cortes). El rey tenía la titularidad de cada Estado (rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca y conde de Barcelona). En la Corona de Aragón, a diferencia de Castilla, aparece la delegación real, es decir, el monarca es sustituido por altos dignatarios que ayudaban al rey en sus tareas de gobierno y le sustituían en caso de ausencia.
Las instituciones más importantes eran el Consejo Real (órgano de carácter consultivo); la Audiencia (órgano supremo de justicia); la Hacienda Real (ingresos y gastos de la Corona); el Justicia de Aragón (alto magistrado que intervenía en los pleitos entre el rey y los nobles e interpretaba el Derecho tradicional aragonés); y las Cortes (Aragón, Cataluña y Valencia). Había dos clases: Cortes generales de la Corona de Aragón (con representantes del reino de Aragón, del reino de Valencia y del condado de Cataluña); y las Cortes propias de cada Estado (Aragón, Valencia y Cataluña). Presentaban las siguientes características:
  • Tenían iniciativa legislativa, es decir,  pueden proponer leyes.
  • Estaban representados en Cortes los ricoshombres (alta nobleza), los  infanzones (baja nobleza), el clero y los ciudadanos.
  • Se reunían cada dos (Aragón) o tres años (Cataluña).
  • Aparición de la Diputación General o Generalitat cuya función era controlar que todos los acuerdos aprobados en Cortes fueran puestos en práctica.
5.2. La Baja Edad Media: Crisis demográfica, económica y política. En el siglo XIV, hubo un corte brusco en la tendencia demográfica alcista de etapas anteriores, por las siguientes razones:
  • malas condiciones climatológicas, que provocan crisis agrarias y un descenso en la producción cerealística y, consecuentemente un aumento de los precios del trigo
  • efectos negativos de las luchas nobiliarias.
  • la Peste Negra (la principal epidemia fue la que se produjo entre 1348-1351; otras, que causaron menor mortalidad: las de 1363 y la de 1374.
   Los campesinos y la burguesía protagonizaron revueltas, muy frecuentes a partir del siglo XIV.   Durante el siglo XIV, en Castilla, se produjeron diversos movimientos antiseñoriales. Fueron dirigidos por las ciudades de realengo que se resistían a caer bajo el poder señorial (donaciones de ciudades realizadas por la dinastía de los Trastámara).
   En la Corona de Aragón se desarrollaron dos conflictos importantes. Los payeses de la remensa (Cataluña) fueron los protagonistas de diversas rebeliones durante los siglos XIV y XV. Los payeses de la remensa eran campesinos adscritos a la tierra, pero podían romper esa vinculación mediante el pago de una cantidad de dinero (remensa). El origen del conflicto fue el intento de los señores de someterles al pago de nuevos impuestos (malos usos). El conflicto se resolvió a través de la Sentencia Arbitral de Guadalupe (1486), que suprimía los malos usos.
    El enfrentamiento entre la busca (pequeña burguesía) y la biga (gran burguesía) fue el otro gran conflicto. Se desarrolló en Barcelona. Esos dos sectores se disputaban el control del gobierno municipal. La busca quería realizar una serie de reformas par potenciar el comercio y las manufacturas catalanas.

5.3. La Baja Edad Media: La expansión de la Corona de Aragón en el Mediterráneo.  En el 1137 el matrimonio de Petronila (hija de Ramiro II) y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, significó el nacimiento de la Corona de Aragón: reino de Aragón, reino de Valencia, reino de Mallorca y condado de Barcelona. Una de las consecuencias fue la orientación mediterránea de la Corona de Aragón. En el año 1213, la derrota catalonoaragonesa en la batalla de Muret reforzó la expansión mediterránea. Jaime I (1213-1273) conquisto  las Baleares y Valencia. Pedro III (1276-1285) conquistó Sicilia. Jaime II (1291-1327) incorporó Cerdeña a la Corona de Aragón. Pedro IV (1336-1382) conquistó  los ducados de Atenas y Neopatria (Grecia). Por último, Alfonso V (1416-1458) incorporó  Nápoles y Benevento.

5.4. Las rutas atlánticas: Castellanos y portugueses. Las Islas Canarias.  La exploración y la ocupación de las Canarias se encuadran en el proceso de expansión de castellanos y portugueses por el sur del Atlántico. Esa expansión es fruto de las mejoras  técnicas y científicas de la navegación (portulanos, brújula, astrolabio, carabela). En el siglo XV se inició la penetración definitiva en las Canarias.
  • Hasta 1474 fueron conquistadas Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera y El Hierro. Expediciones de conquista financiadas por la nobleza.
  • Desde 1475 hasta 1496, la monarquía  (los Reyes Católicos) interviene directamente el proceso de conquista. Durante esta etapa, se ocupan Gran Canaria, La Palma y Tenerife.
   A lo largo de todo el proceso, los portugueses disputaron el control de las islas a los castellanos. La firma de los Tratados de Alcaçovas-Toledo (1479) supuso el reconocimiento pleno de la soberanía castellana sobre las Islas Canarias. Las Canarias se convirtieron en un enclave fundamental en las rutas marítimas hacia las Indias.


6.  Los Reyes Católicos: La construcción del Estado moderno.

6.1. Unión dinástica: Integración de las Coronas de Castilla y Aragón. Su reinado ha sido presentado como el punto de partida de la unidad nacional de España. Esta idea debe rechazarse por las siguientes razones:
  • Es sólo una unión dinástica producida por el matrimonio de los titulares de Castilla (Isabel I) y de la Corona de Aragón (Fernando II).
  • La unión dinástica no supuso la creación de un Estado unificado y centralizado, sino que cada reino mantuvo sus propias peculiaridades: instituciones políticas, aduanas, moneda, sistema jurídico, etc.
  • Castilla es el principal elemento de esta unión por razones económicas, demográficas y por su mayor extensión territorial. La monarquía de los Reyes Católicos se basó en la primacía de Castilla.

6.2. La conquista del Reino Nazarí y la incorporación del Reino de Navarra.   Las fronteras entre Castilla y el Reino de Granada se habían fijado en el siglo XIII. Era un reino tributario de Castilla, es decir, satisfacía parias a cambio del mantenimiento de la paz. La toma de Zahara por lo granadinos en 1481 fue el detonante del conflicto y se prolongó hasta el año 1492. El 2 de enero de 1492, el último rey granadino, Boabdil, rindió la ciudad a las tropas castellanas. Las condiciones de la rendición se recogen en la Capitulación de Granada. En ella, se reconocía a los musulmanes granadinos el respeto a su religión y a sus leyes. El reino fue incorporado Castilla y se concedió el derecho a la ciudad de Granada de enviar procuradores a  las Cortes castellanas. La conquista de Granada permitió la expansión castellana en el norte de África.
   Navarra se incorporó a Castilla en el 1512 (segunda regencia de Fernando II, 1507-1516). La justificación fue que Navarra había desarrollado una política exterior profrancesa en un momento en que Castilla y Francia se enfrentaban en Italia. El riesgo de una acción militar francesa a través de Navarra motivó la intervención de Fernando II. Navarra conservó sus  fueros, su moneda, sus Cortes y otras instituciones particulares.
6.3. La integración de las Canarias y la aproximación a Portugal   Hasta el siglo XIV, la conquista y la integración de las islas se debieron a la iniciativa de la nobleza (Lanzarote, El Hierro, La Gomera y Fuerteventura). El acceso al trono de Isabel I de Castilla marcó un cambio de la política con respecto a las Islas Canarias. La monarquía  interviene directamente el proceso de conquista. Durante esta etapa, se ocupan Gran Canaria, La Palma y Tenerife.
   A lo largo de todo el proceso, los portugueses disputaron el control de las islas a los castellanos. La firma de los Tratados de Alcaçovas-Toledo (1479) supuso el reconocimiento pleno de la soberanía castellana sobre las Islas Canarias. Las Canarias se convirtieron en un enclave fundamental en las rutas marítimas hacia las Indias.
   Por otro lado, la política matrimonial de los Reyes Católicos intentó estrechar la amistad con Portugal y posibilitar la incorporación de ese reino a la Monarquía Hispánica. Isabel, hija de los Reyes Católicos, contrajo matrimonio con heredero de la corona portuguesa. Al morir éste, con el propio rey Manuel I. Cuando enviudó de Isabel, contrajo matrimonio con otra hija de los Reyes Católicos, María. La muerte del príncipe Miguel frustró dicho objetivo.


6.4. La organización del Estado: Instituciones de gobierno. Los Reyes Católicos realizaron una reforma política con la finalidad de reforzar el poder real. Esta reforma encajaba con la tradición monárquica castellana (monarquía autoritaria) frente a la tradición de la monarquía aragonesa (pactista). El reforzamiento del poder real se hizo a costa de la nobleza. Ésta perdió poder político pero salió reforzada económica y socialmente. Las principales reformas fueron:
  • La creación de la Santa Hermandad (1476), organismo dependiente de los concejos castellanos que tenía funciones judiciales y policiales. Su objetivo era restablecer tras la guerra civil castellana.
  • Reorganización del Consejo Real (Consejo de Castilla). Se reforzó su tendencia a la profesionalización. Fue el principal órgano de gobierno.
  • Fortalecimiento de la Contaduría o Hacienda Real mediante la recuperación de rentas que la Corona había perdido a favor de los nobles a lo largo de los siglos XIV y XV.
  • Potenciación de la figura del corregidor. Se convierte en la principal autoridad judicial, militar en los ayuntamientos. Supuso el fin de la autonomía municipal.
  • Patronato regio. Los Reyes Católicos consiguieron el privilegio de nombrar a los altos cargos eclesiásticos en los nuevos territorios de Granada, Indias y Canarias.
  • La creación del Tribunal de la Inquisición. El papa Sixto IV, en 1478, permitió el nombramiento de inquisidores. El Tribunal estaba dirigido por la Corona, a través del Consejo de la Inquisición y de la designación del Inquisidor General. Es un instrumento de control político de la población.

6.5. La proyección exterior. Política italiana y norteafricana La unión castellano-aragonesa supuso que Castilla tuviera una política exterior activa y asumiese la política exterior aragonesa (expansión en Italia).La principal consecuencia de la expansión exterior fue la creación del Imperio Hispánico que se extendía desde Italia a Centroamérica.
Norte de África: el temor a las incursiones berberiscas y turcas impulsó la expansión en esta zona En 1497  se conquistaba Melilla; en 1509 Orán y establecieron protectorados sobre Argel, Túnez y Trípoli. El objetivo era la ocupación efectiva del norte de África. Sin embargo, la derrota del ejército castellano en la isla de Gelves (1511) tuvo como consecuencia que la presencia española se limitara sólo a unas cuantas plazas fuertes en la costa africana. 
Italia.  La Corona de Aragón controlaba Cerdeña y Sicilia. Nápoles desde finales del siglo XV era gobernado por una rama bastarda del rey Alfonso V. La invasión de Nápoles por Carlos VIII de Francia (1495) provocó la reacción de Fernando, formando  la Liga Santa (Monarquía Hispánica, Papado, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Milán y Venecia). Las campañas militares de Gonzalo Fernández de Córdoba, más tarde conocido como el Gran Capitán, lograron la retirada de Francia y la ocupación de Nápoles. Luis  XII, sucesor de Carlos VIII, firmó con Fernando el Católico el Tratado de Granada (1500), tratado que supuso el reparto de Nápoles. Las dificultades de interpretación de este tratado provocaron una nueva guerra (victorias del Gran Capitán en las batallas de Ceriñola y de Garellano), que significaron la incorporación de Nápoles a la Corona de Aragón en el 1505.

7.  Expansión ultramarina y creación del imperio colonial.

7.1. El Descubrimiento de América. El planteamiento de Colón (acortar la ruta hacia Asia por el Oeste) no fue original, ya que desde los griegos se había demostrado la esfericidad de la Tierra. Los planes de la expedición fueron presentados por primera vez al rey de Portugal, pero dada su falta de interés y de confianza en semejante empresa, Colón decidió buscar patrocinadores en los monarcas españoles, quienes se encontraban terminando la conquista de Granada. La presión ejercida por un grupo de cortesanos próximos a los reyes, así como el apoyo de los franciscanos de La Rábida, posibilitaron la financiación del proyecto. En virtud de las Capitulaciones de Santa Fe  (17 de abril de 1492), Colón era nombrado almirante, virrey de las tierras descubiertas y obtenía el diez por ciento de las riquezas. Colón salió de Palos el 3 de agosto de 1492 y, tras una dura travesía, llegó al continente americano el 12 de octubre de 1492 (isla de Guanahaní, la actual San Salvador). El descubrimiento de América hizo posible que la Monarquía Hispánica adquiriera dimensiones universales.

7.2. Conquista y colonización.  Los hechos más significativos de la conquista fueron:
  • Conquista del Imperio Azteca. Hernán Cortés. Entre 1519-1521.
  • Conquista del Imperio Inca. Francisco de Pizarro y Diego de Almagro. Entre 1531-1533.
  • Las expediciones de Orellana (Amazonas), Valdivia (Chile), Hernando de Soto (Mississippi), etc. permitieron la exploración de gran parte de la América hispana.
   Las principales consecuencias de la conquista para la población indígena fueron el descenso demográfico por las guerras, las nuevas enfermedades, las duras condiciones de trabajo, y la destrucción de sus formas tradicionales de vida.
   Los sistemas de explotación fueron:
  • La encomienda. Asignación a un encomendero de un número determinado de indios para que trabajasen para él o le pagasen tributos. A cambio, debía protegerlos y evangelizarlos.
  • La mita. Sistema de trabajo forzado que se utilizaba par la explotación de las minas de oro y plata.
   Estos sistemas provocaron la reacción de Fray Bartolomé de las Casas (Brevísima relación de la destrucción de las Indias, 1552), que defendió los derechos de los indios y criticó duramente los abusos cometidos por los españoles.

7.3. Gobierno y administración.   Los principales órganos de gobierno de las Indias fueron:
  • Casa de Contratación de Sevilla (1503. Reyes Católicos). Organizaba y controlaba el comercio y la navegación con América: inspección de navíos, recaudación de impuestos, formación de pilotos, etc.
  • Consejo de Indias (1523, Carlos I). Tenían jurisdicción sobre todos los territorios y organismos americanos, incluida la Casa de Contratación de Sevilla. Sus principales funciones eran: el nombramiento de cargos, la elaboración de la legislación, etc.
   La estructura administrativa era la siguiente:
  • Virreinatos: Nueva España (1535) y Perú (1544). Dirigidos por un virrey (representante del rey en estos territorios).
  • Gobernaciones (provincias). Regidas por gobernadores subordinados a los virreyes. Las provincias fronterizas se denominaban capitanías generales.
  • Corregimientos. Agrupación de una ciudad y el territorio circundante. Dirigidos por un corregidor.
  • Audiencias. Tribunales superiores de justicia.
  • Cabildos o ayuntamientos. Estructura similar a la de los municipios castellanos.
 
7.4. Impacto de América en España.  
  • Revolución de los precios (inflación). Fue una subida constante y continuada de los precios provocada por el aumento de la circulación monetaria (llegada de los metales preciosos americanos), la apertura de un nuevo mercado (América) y el crecimiento de la población. En definitiva, hubo un aumento de la demanda que no se correspondió con un incremento de la oferta, lo que motivó la subida de los precios.
  • Desplazamiento de las rutas comerciales: el Atlántico desplazó al Mediterráneo como centro comercial más importante. Los puertos más importantes se situaron en el Atlántico: Cádiz, Sevilla y Lisboa.
  • Intercambio de productos agrícolas y ganaderos.  Llegan a España  los siguientes productos: patata, maíz, cacao, pimiento, tomate, tabaco, vainilla, judía verde, calabaza y pavo.
  • América se convirtió en la principal zona para la emigra­ción de población española, produciéndose una mezcla racial (mestizaje): mestizos (blanco/indio), zambo (negro/india) y mulatos (blanco/negro).

8. La España del siglo XVI.

8.1. El Imperio de Carlos V: Conflictos internos. Comunidades y Germanías.  
   El Movimiento Comunero (1520-1521). Fue un movimiento político de carácter ciudadano que se desarrolló en Castilla, en respuesta a la política desarrollada por Carlos I durante los primeros años de su reinado: nombramiento de consejeros extranjeros, designación de Adriano de Utrecht como regente de Castilla, petición de subsidios a las Cortes para financiar su elección como emperador alemán, etc. El movimiento fue dirigido por las clases urbanas (pequeña nobleza, burguesía y bajo clero), se inició en Toledo y se extendió a otras ciudades castellanas como Segovia, Salamanca, León, etc. Estas ciudades formaron la llamada Junta Santa. El movimiento derivó en una verdadera revuelta antinobiliaria, por lo que la nobleza apoyó a Carlos I. Los comuneros fueron derrotados en Villamar (Valladolid, 1521), y sus principales líderes ejecutados (Padilla, Bravo, Maldonado). 
 Las germanías. Eran milicias gremiales creadas en Valencia y Mallorca para defenderse de los ataques de los piratas berberiscos. En Valencia, la peste y los ataques de los piratas berberiscos hicieron que la nobleza abandonara la ciudad en 1519. Las germanías se hicieron con el control y se inició una verdadera revuelta antiseñorial que continuó hasta el año 1523 (intervención del ejército real). En Mallorca la revuelta se desarrolló entre los años 1521 y 1523.

8.2. La Monarquía hispánica de Felipe II. La unidad ibérica. Felipe II (1556-1598) recibió la herencia territorial de su padre, salvo el título de emperador. Sin embargo, incorporó nuevos territorios en América, en el Pacífico y en Asia, y Portugal en el año 1581. Esta incorporación permitió que los reinos peninsulares estuvieran por primera vez bajo la autoridad de un único monarca (unidad ibérica). Subió al trono en un momento de gran tensión internacional, porque la celebración del Concilio de Trento (1545-1563) no favoreció la reconciliación entre católicos y protestantes. El Concilio reafirmó las tesis de la Iglesia Católica (Contrarreforma), y la Monarquía Hispánica fue la gran defensora del catolicismo.  Lo más característico de su política exterior fue la lucha para frenar el avance turco por el Mediterráneo occidental (derrota de los turcos en la batalla naval de Lepanto en 1571); el enfrentamiento con Inglaterra (episodio de la Armada Invencible); las guerras contra Francia; y, sobre todo, el problema de los Países Bajos cuya división en dos zonas (la católica Unión de Arrás y la protestante Unión de Utrecht) no pudo impedir.

8.3. El modelo político de los Austrias: la unión de reinos. La Monarquía Hispánica era supranacional. Cada reino (Castilla, Corona de Aragón y Portugal) conservaba sus instituciones, leyes, moneda, etc. El sistema de gobierno se caracterizaba por la intervención personal del monarca en los asuntos castellanos (Madrid, capital desde 1561), mientras que los virreyes representaban al rey en otros territorios. El sistema planteaba conflictos, apareciendo los consejos para auxiliar al monarca en las tareas de gobierno. Los consejos eran de dos clases:
  • Consejos especializados. Se ocupaban de materias concretas. El más importante fue el Consejo de Estado. Creado por Carlos I, fue el único órgano competente en todos los territorios que constituían la Monarquía Hispánica. Era presidido por el monarca y le aconsejaba en asuntos fundamentales como la política exterior, la guerra, la negociación  de tratados internacionales, etc. Otros consejos especializados fueron el Consejo de Hacienda, el Consejo de la Inquisición, etc.
  • Consejos territoriales. Encargados de los asuntos de un determinado territorio. Consejo de Aragón, Consejo de Navarra, Consejo de Indias, Consejo de Italia, Consejo de Flandes y Consejo de Portugal.
   El sistema se completaba con la figura de los secretarios de los consejos, intermediarios entre el monarca y el consejo correspondiente. El secretario del Consejo de Estado era también el secretario personal del rey, es decir, tenía una gran influencia política. Gattinara, Francisco de los Cobos, Granvela o Antonio Pérez fueron secretarios personales de los monarcas del siglo XVI.

8.4. Economía y sociedad en la España del siglo XVI.  Durante el siglo XVI, se produjeron dos importantes fenómenos económicos:

  • Revolución de los precios (inflación). Fue una subida constante y continuada de los precios provocada por el aumento de la circulación monetaria (llegada de los metales preciosos americanos), la apertura de un nuevo mercado (América) y el crecimiento de la población. En definitiva, hubo un aumento de la demanda que no se correspondió con un incremento de la oferta, lo que motivó la subida de los precios.
  • Endeudamiento de la Corona. Se debió a la financiación de la política exterior de los Austrias  (intervención en numerosas guerras). La financiación se obtenía de los préstamos de banqueros privados y de la venta de juros (títulos de deuda pública). Estos recursos no fueron suficientes y Felipe II declaró tres bancarrotas en 1557, 1575 y 1596.

   Las características sociales más destacadas fueron el aumento demográfico (ocho millones a finales del siglo XVI); la concentración de la mayor parte de la población en Castilla (80%); el fuerte crecimiento de la población urbana (Sevilla 120000 habitantes, Toledo y Valencia 60000 habitantes); el aumento del clero, y el deseo de la burguesía de ennoblecerse. 

8.5. Cultura y mentalidades. La Inquisición. Durante el reinado de Carlos I penetraron en España las corrientes intelectuales más modernas, especialmente el humanismo erasmista. Los humanistas más destacados son Juan Luis Vives y los hermanos Valdés. Se desarrollan  las teorías jurídicas de Francisco de Vitoria y Francisco Suárez, creadores del Derecho Internacional. En el campo científico destacan la fundación de la Academia de Matemáticas (1582) y la obra del médico Miguel Servet (descubridor de la circulación pulmonar).En la literatura, se desarrolla la poesía lírica de influencia italiana (Garcilaso de la Vega, Juan Boscán); de la poesía mística (Teresa de Jesús y Juan de la Cruz); de la poesía ascética (Fray Luis de León). En el teatro se produce la transición entre las formas medievales y el teatro moderno (Juan del Encina, Lope de Rueda). En el campo de la novela, destaca una obra maestra de la novela castellana, El lazarillo de Tormes.
   El Tribunal de la Inquisición en Castilla fue autorizado por el papa Sixto IV en 1478 durante el reinado de los Reyes Católicos. Su creación se relaciona con la creciente hostilidad popular hacia los conversos (bautizados a los que se acusaba de mantener sus antiguas prácticas religiosas). El Tribunal estaba dirigido por la Corona, a través del  Consejo de la Inquisición y de la designación del Inquisidor General. Los métodos utilizados por el Tribunal de la Inquisición fueron la tortura y la denuncia anónima. Felipe II utilizó el Tribunal de la Inquisición como instrumento de represión interna (persecución de las comunidades protestantes de Valladolid y Sevilla, etc.). Felipe II, apoyándose en la Inquisición, reforzó la intolerancia religiosa iniciada por los Reyes Católicos.


9. La España del siglo XVII.

9.1. Los Austrias del siglo XVII. Gobierno de validos y conflictos internos. Los reyes del siglo XVII no ejercieron el poder directamente, sino que prefirieron delegarlo en personas de su confianza (validos). Solían ser miembros de la alta nobleza. Entre todos, destacan el Duque de Lerma (valido de Felipe III),  el Conde-Duque de Olivares (Felipe IV), Valenzuela, el padre Nithard y Juan José de Austria (Carlos II). El surgimiento de la figura del valido se relaciona con diversos factores como el desinterés de los monarcas de ejercer el poder directamente o la creciente complejidad de los asuntos de gobierno. Los validos fueron los responsables de los éxitos y de los fracasos de cada reinado.
   Los conflictos internos más importantes  fueron provocados por los intentos centralizadores del Conde-Duque de Olivares.  Olivares diseñó un proyecto llamado Unión de Armas (1625) que pretendía repartir entre todos los Estados el peso de la política real, formando un ejército común  que sería financiado por cada Estado en función de su población y riqueza. Valencia y Aragón aceptaron mantener un ejército durante quince años, pero Cataluña se negó. El intento centralizador de Olivares provocó numerosas revueltas: Vizcaya, Nápoles, Andalucía, Aragón, etc. La rebelión de Cataluña y la de Portugal fueron las más importantes
9.2. La crisis de 1640.   La crisis  fue provocada por los intentos centralizadores del Conde-Duque de Olivares.  Olivares diseñó un proyecto llamado Unión de Armas (1625) que pretendía repartir entre todos los Estados el peso de la política real, formando un ejército común  que sería financiado por cada Estado en función de su población y riqueza. Valencia y Aragón aceptaron mantener un ejército durante quince años, pero Cataluña se negó. Las rebeliones de Cataluña y la de Portugal fueron las más importantes:
§  La rebelión catalana se inició en 1640 y estuvo protagonizada por el campesinado y la población urbana, y dirigida por la burguesía catalana. El objetivo era establecer una República bajo la protección del rey Luis XIII de Francia. La rebelión concluyó en 1652, tras la ocupación de Barcelona por el ejército real.
§  La rebelión portuguesa se inició aprovechando la revuelta catalana. Los portugueses, apoyados por Francia e Inglaterra, nombraron monarca a Juan IV. El conflicto finalizó con la firma del Tratado de Lisboa (1668), por el que la Monarquía Hispánica reconocía la independencia de Portugal.

9.3. El ocaso del Imperio español en Europa. A finales del siglo XVII, se inició un período de paz que se manifestó en la firma de la Paz de Vervins (1598) con Francia, el fin del enfrentamiento con Inglaterra (1604), y la firma de la Tregua de los Doce Años con  las Provincias Unidas (1609-1621). Las dificultades económicas de la Corona explican la necesidad de establecer estos acuerdos.  Sin embargo, a partir del año 1620, la Monarquía Hispánica intervino en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) para ayudar a la rama austriaca de los Habsburgo. La guerra, iniciada en el Sacro Imperio Romano Germánico, se produjo por razones religiosas y fue un conflicto generalizado entre naciones católicas y protestantes, que derivó en un enfrentamiento por la hegemonía en Europa. Francia, país católico, apoyó a las naciones protestantes. La guerra concluyó con la Paz de Westfalia (1648). Westfalia puso fin a la hegemonía hispana en Europa, hegemonía que pasó a Francia. Además, la Monarquía Hispánica tuvo que reconocer la independencia de las Provincias Unidas (Holanda).
La guerra hispano-francesa continuó hasta la firma de la Paz de los Pirineos (1659), que estableció la actual frontera con Francia. La Monarquía Hispánica tuvo que devolver el Rosellón y la Cerdaña.
   Durante el reinado de Carlos II, la Monarquía Hispánica tuvo que hacer frente a la política expansionista francesa. El temor a la hegemonía francesa hizo que Inglaterra y Holanda apoyaran a la Monarquía Hispánica.

9.4. Evolución económica y social en el siglo XVII.  El siglo XVII se caracteriza por la crisis socioeconómica provocada por las siguientes razones:
·         Disminución de la población (pasó de 8 millones a 7 millones). Las razones fueron las epidemias (peste), las guerras constantes (Flandes, Portugal, etc.), la emigración a las Indias, el descenso de la tasa de natalidad por la reducción del número de matrimonios, y la expulsión de los moriscos.
·         Política monetaria. Consistió en la alteración de la moneda para hacer frente a los problemas financieros de la Corona. Esta política afectó a la moneda de vellón (moneda de cobre y plata): emisión de moneda de vellón solo de cobre,  reducción del peso de la moneda,  emisión de grandes cantidades de moneda, etc. Perjudicó a las clases populares  porque subieron los precios de los productos expresados en moneda de vellón.
·         Mentalidad social de la época.  El ideal social era vivir de las rentas, es decir, vivir sin trabajar. Por ello, se buscaban puestos en la Administración o títulos que proporcionaran ingresos., y se desprecian las actividades productivas.
La crisis se caracteriza por:
·         Disminución del nivel de vida de los campesinos. Las razones fueron la disminución de los precios agrícolas, las malas cosechas y el aumento de los impuestos. Muchos perdieron sus tierras, lo que provocó una concentración de la propiedad en manos de la nobleza.
·         Paralización de las actividades artesanales y el debilitamiento del comercio. Por la llegada de productos extranjeros manufacturados más baratos que los nacionales, lo que provocó la ruina de las industrias artesanales peninsulares; el retroceso del comercio con América como consecuencia de la falta de barcos mercantes, ya que los disponibles eran utilizados como navíos de guerra; y la idea de que el trabajo manual era un deshonor, idea típica de la nobleza que fue asumida por la burguesía.
·         Ruina de las finanzas estatales.  Las medidas para buscar recursos extraordinarios (juros, venta de cargos, etc.) no fueron suficientes para hacer frente a los gastos de la Corona. Los ingresos se destinaban a financiar la costosa política exterior. Los ingresos procedían de las rentas de Castilla, los metales preciosos y el sistema tributario. Estas fuentes estaban muy debilitadas en el siglo XVII.

9.5. Esplendor cultural. El Siglo de Oro. El siglo XVII es una etapa muy brillante desde el punto de vista cultural. Por ello, se denomina  “Siglo de Oro”. En la producción literaria, destaca el teatro (surge la denominada comedia nacional) con autores como Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina; la poesía con Góngora (culteranismo) y Quevedo (conceptismo, y la novela picaresca con autores como Mateo Alemán o Quevedo.
   Por otro lado, un grupo variado de pensadores que denominamos arbitristas (Moncada, Ortiz, etc.) analizaron la situación y ofrecieron soluciones a la crisis del momento. En general, indicaron que la actividad económica no podía basarse en la exportación de materias primas, ya que, luego, se importaban como productos elaborados. La diferencia de precio (más caros los productos elaborados) beneficiaba a los productores extranjeros.

10. La España del siglo XVIII.

10.1. La guerra de Sucesión y el sistema de Utrecht. Carlos II, el último de los Austrias españoles, murió sin descendencia (1700). Su último testamento en favor de Felipe de Anjou (futuro Felipe V), nieto del rey francés Luis XIV, ponía en peligro el equilibrio europeo establecido en la Paz de Westfalia porque se temía una posible alianza entre Francia y España que convertiría a Francia en la gran potencia europea. En Europa se formaron dos bandos: la Alianza de La Haya (Austria, Inglaterra, Holanda, etc.), partidarios del mantenimiento del equilibrio europeo y de las aspiraciones al trono español del Archiduque Carlos de Austria. Y por otro lado, Francia y España. Felipe V fue aceptado como sucesor de Carlos II en Castilla en el año 1701. Sin embargo, Cataluña y Valencia apoyaron al Archiduque Carlos.  En 1713 se pone fin a la guerra con la firma de la Paz de Utrecht. Los puntos más importantes son:
  • reconocimiento de Felipe V como rey de España y de las Indias y renuncia a los derechos al trono de Francia.
  • pérdida de las posesiones españolas en los Países Bajos y en Italia que pasan a Austria.
  • Inglaterra conservó Menorca y Gibraltar que había obtenido en el transcurso de la guerra.

10.2. El cambio dinástico del siglo XVIII: Los primeros Borbones. El triunfo borbónico en la Guerra de Sucesión supuso una transformación del Estado: aparición de una monarquía absolutista y centralizadora. La monarquía es considerada una institución sagrada: el poder del monarca es absoluto (concentra en su persona el poder legislativo, judicial y ejecutivo) y el rey sólo es responsable de sus actos ante Dios. Los Borbones realizaron una serie de reformas:
·         Potenciación del Consejo de Castilla como órgano supremo de la administración del Estado.
·         Aparición de los Secretarios de Estado y de despacho, son nombrados por el rey y se ocupan de una faceta de gobierno determinada (economía, guerra, marina, etc.).
·         Modificación del sistema sucesorio. Se aprueba la Ley Sálica (1713) que otorga prioridad a los varones sobre las mujeres en el orden sucesorio al trono.
·         Decretos de Nueva Planta (Valencia 1707, Aragón 1711, Mallorca 1715, Cataluña 1716). Suponen la desaparición de las instituciones tradicionales -Cortes, Diputación General, etc.- de los Estados de la Corona de Aragón y de sus derechos tradiciona­les, imponiéndose la organización político-administrativa de Castilla. Sólo conservaron sus instituciones tradicionales el País Vasco y Navarra.
·         A nivel territorial, surgen los Intendentes provinciales, encargados de las finanzas reales, administración del ejército, policía, justicia y vigilancia de las autoridades locales. Se convirtieron en uno de los pilares del centralismo borbónico.
·         Los Borbones limitaron el poder de la Iglesia, interviniendo en los asuntos eclesiásticos (regalismo). En esta política regalista se inscribe la expulsión de los jesuitas (1767).

10.3. Reformas en la organización del Estado. La monarquía centralista. El triunfo borbónico en la Guerra de Sucesión supuso una transformación del Estado: aparición de una monarquía absolutista y centralizadora. La monarquía es considerada una institución sagrada: el poder del monarca es absoluto (concentra en su persona el poder legislativo, judicial y ejecutivo) y el rey sólo es responsable de sus actos ante Dios. Los Borbones realizaron una serie de reformas:
·         Potenciación del Consejo de Castilla como órgano supremo de la administración del Estado.
·         Aparición de los Secretarios de Estado y de despacho, son nombrados por el rey y se ocupan de una faceta de gobierno determinada (economía, guerra, marina, etc.).
·         Modificación del sistema sucesorio. Se aprueba la Ley Sálica (1713) que otorga prioridad a los varones sobre las mujeres en el orden sucesorio al trono.
·         Decretos de Nueva Planta (Valencia 1707, Aragón 1711, Mallorca 1715, Cataluña 1716). Suponen la desaparición de las instituciones tradicionales -Cortes, Diputación General, etc.- de los Estados de la Corona de Aragón y de sus derechos tradiciona­les, imponiéndose la organización político-administrativa de Castilla. Sólo conservaron sus instituciones tradicionales el País Vasco y Navarra.
·         A nivel territorial, surgen los Intendentes provinciales, encargados de las finanzas reales, administración del ejército, policía, justicia y vigilancia de las autoridades locales. Se convirtieron en uno de los pilares del centralismo borbónico.
·         Los Borbones limitaron el poder de la Iglesia, interviniendo en los asuntos eclesiásticos (regalismo). En esta política regalista se inscribe la expulsión de los jesuitas (1767).


10.4. La práctica del despotismo ilustrado. Carlos III.  En la segunda  mitad del siglo XVIII, aparece el despotismo ilustrado, que combina las ideas de la Ilustración con el absolutismo monárquico. El despotismo ilustrado pretende la realización de una serie de reformas (educación, economía, etc.) que permitieran una modernización de la sociedad con el objetivo de asegurar la felicidad y el bienestar de la población, evitando que esas reformas se realicen a través de un fenómeno revolucionario. Esta idea se expresa en la famosa frase “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Carlos III es el mejor representante español del despotismo ilustrado. Apoyándose en ministros reformistas como Aranda, Floridablanca o Campomanes, realizó una serie de reformas como la mejora urbana de Madrid (alumbrado, adoquinado de las calles, limpieza, etc.), la política de colonizaciones para poblar zonas deshabitadas  (Sierra Morena), etc. Gran importancia tuvieron las Sociedades Económicas de Amigos del País, apoyadas por Carlos III. Las Sociedades buscaban el progreso y la modernización del país en todos los aspectos. Con este objetivo, difundieron nuevas ideas económicas, nuevas técnicas, etc.

10.5. La evolución de la política exterior española en Europa.La política exterior del reinado de Felipe V (1700-1746) se orientó hacia la revisión del Tratado de Utrecht con el objetivo de recuperar las antiguas posesiones españolas en Italia (en manos de Austria) y de los territorios españoles (Menorca y Gibraltar) en poder de Inglaterra. La alianza con Prusia, Francia y Gran Bretaña permitió la obtención de los ducados italianos de Parma y Plasencia, que fueron gobernados por el hijo de Felipe V, Carlos (futuro Carlos III). En 1733 se firmó el Primer Pacto de Familia, inició de la tradicional alianza franco-española del siglo XVIII. Por medio de esta alianza Francia apoyó los intereses españoles en Italia. En 1738 Carlos obtuvo la Corona del Reino de las Dos Sicilias a cambio de renunciar a los ducados. Fernando VI (1746-1759) llevó a cabo una política de neutrali­dad.  Carlos III (1759-1788) reanudó la alianza con Francia mediante la firma del Tercer Pacto de Familia (1761); España intervino al lado francés en la Guerra de los Siete Años (1756-1763), perdiendo la Florida, por lo que Francia le cedió la Luisiana. España y Francia intervinieron en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos (1776-1783), apoyando a los independentis­tas americanos. España pudo recuperar la Florida y Menorca. Durante el reinado de Carlos IV (1788-1808) el estallido de la Revolución Francesa significó el fin de la alianza con Francia y el acercamiento a Inglaterra.

10.6. La política borbónica en América.   Las reformas políticas más importantes fueron:
  • Creación de una Secretaría de Estado y de Despacho encargada de los asuntos americanos.
  • Aumento del número de virreinatos. A los dos existentes (Nueva España y Perú), se sumaron el de Nueva Granada y el de Río de la Plata. Además, los Borbones
  • Formación de un ejército regular americano con destacamentos en lugares estratégicos,
  • Creación de las intendencias según el modelo establecido en la España peninsular.
   En cuanto a las relaciones económicas con América, la Monarquía impulsó la creación de las Compañías Privilegiadas cuya misión era controlar las importaciones y exportaciones con América: Compañía Filipina, Real Compañía de Comercio de Barcelona, etc.
   En 1778 se aprobó el Decreto de libertad comercial, por éste los principales puertos españoles podían comerciar libremente con las colonias (hasta entonces sólo tenía ese privilegio Cádiz).
   El comercio exterior español se desarrollaba casi exclusivamente con América y los beneficios obtenidos servían para saldar el déficit de las relaciones comerciales establecidas con Europa.

10.7. La Ilustración en España. La Ilustración es un movimiento intelectual minoritario, cuyos principios son la confianza en la razón, la creencia en el progreso, la búsqueda de la felicidad del hombre y la lucha contra la superstición y el oscurantismo. La Ilustración valora especialmente las ciencias experimentales y humanísticas y la crítica histórica. Algunas ideas ilustradas coincidieron con la política de la Corona (despotismo ilustrado: "todo para el pueblo pero sin el pueblo").
   En general, la Ilustración española se caracterizó por el análisis de los problemas del país, señalando soluciones; es un movimiento que se desarrolló más en la periferia que en el interior de España; y también hay que decir que es un movimiento muy minoritario, protagonizado por las élites intelectuales del país. Entre los ilustrados españoles destacan Feijoo, Campomanes, Jovellanos, Cabarrús, Floridablanca, Cadalso, etc.


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